en Amor y flores

La flor del verano

Una de las flores más representativas del verano, son los girasoles y como no serlo si toda ella asemeja al rey sol, de hecho el nombre científico de esta flor es Helianthus que es griego significa “flor que gira con el sol”.

El girasol es originario del continente americano y se cree que se comenzó a cultivar en el año 1000 a.C por hallazgos arqueológicos, también se dice que el primer lugar donde fue domesticado fue en México en el año 2600 a.C. en muchas culturas de América como los Incas de Perú, o los Otomíes  y Aztecas en México, el girasol fue utilizado como símbolo que representa a la divinidad del sol.

 

Esta hermosa flor, tiene una característica muy particular, y es que es heliotrópica, esto significa que realiza un movimiento apuntando a la luz a través del cielo, de Este a Oeste, y toda sus flores las dirige en dirección del sol.

Los abuelos de girasoles que ahora conocemos tenían otras coloraciones, muy distintas a las de hoy en día, por ejemplo el color violeta o rojizo formaba parte de los pétalos, nada que ver con los amarillos dorados que conocemos hoy en día, tanto así que con los pigmentos antiguos que desprendía se podían producir pinturas para ornamentar el cuerpo en ritos que según la tonalidad podían simbolizar defensa, protección o atracción. 

 

El girasol le debe su llegada a Europa y Asia al zar ruso Pedro “el Grande” como elemento de decoración, quien después del descubrimiento de América en el siglo XVIII los llevó a las estepas rusas, donde se adapto con facilidad y el cultivo fue común en el país, de hecho crecía tanto y tan bien que llegaron a tener 800.000 hectáreas de girasol.

 

Uno de los mejores usos del girasol es para evitar la depresión y levantar el ánimo, se dice que es la flor de la felicidad. Así que siempre que pueda ¡Regale girasoles!

 

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